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Estudiando un MBA

lunes, 5 de noviembre de 2007

La educación ejecutiva nunca ha sido más necesaria que ahora. Las principales empresas solicitan profesionales que hayan llevado algún estudio de postgrado para sus puestos gerenciales.Por otro lado, según una gran cantidad de estudios, los alumnos que se gradúan de un programa MBA reciben ofertas de empleo más atractivas, tanto de empresas nacionales que buscan desarrollar una estrategia global como de compañías multinacionales para quienes los graduados de MBA reúnen un conjunto de habilidades altamente valoradas.

Dadas estas condiciones, los estudios de MBA se han convertido en un estándar, por lo que en los últimos años hemos sido testigos de un verdadero auge de las escuelas de negocios. Pero, ¿cómo han evolucionado estas escuelas?, ¿qué factores se deben tomar en cuenta al momento de elegir una?

Uno de los mayores cambios que hemos podido apreciar en las escuelas de negocios es el abandono que han hecho de su aislamiento académico. La tendencia es que las escuelas desarrollen sociedades con sus pares norteamericanas, europeas y latinoamericanas, permitiendo a los estudiantes beneficiarse de intercambios y programas profesionales. Otra modalidad de beneficios ofrecidos por las escuelas de negocios es la doble graduación.

También Europa.

Dadas las posibilidades de desarrollo y el potencial para un rápido cambio, las escuelas de negocios estadounidenses no son las únicas interesadas en el mercado latinoamericano de los MBA. Las escuelas europeas han demostrado activamente su deseo de atraer estudiantes latinoamericanos, estableciendo alianzas con escuelas latinoamericanas.

El año pasado, 74 de cada 100 estudiantes en su programa International MBA eran extranjeros, y de ellos, 32% latinoamericanos. Por otro lado, la etapa latinoamericana del World MBA Tour es un ejemplo excelente de la creciente competencia entre las escuelas estadounidenses y europeas para atraer candidatos.

Un nuevo perfil.

En promedio, los estudiantes de las maestrías en sus diferentes modalidades tienen cuando menos seis años de experiencia profesional. La mayor parte de las escuelas de negocios han endurecido sus requerimientos hacia sus postulantes, exigiéndoles mayor experiencia. Esto es una consecuencia de la actitud de las propias empresas, que comenzaron a descartar a los jóvenes impetuosos para los puestos de alta responsabilidad. La paciencia y el discernimiento que otorga la experiencia nuevamente han sido valorados por las compañías.

Finalmente, otra de las cifras interesantes es la que proporciona el origen de los profesionales que estudian una maestría de negocios. En la mayor parte de las escuelas los profesionales más numerosos son los ingenieros, desplazando incluso a profesionales que se podrían percibir como más “naturales” en estos campos, como los administradores y los economistas. Aquí, la motivación de los ingenieros por dejar los puestos operativos y avanzar hacia las plazas ejecutivas es muy fuerte.

Las razones.

Hay que tener en cuenta que para cursar un MBA en una de las principales escuelas de negocios se deberá dejar de trabajar un año o hacerlo dos años en condiciones más difíciles a las usuales, e invertir un monto considerable de dinero. Es por ello que la decisión de hacerlo debe ser bien razonada y justificada.

Algunas de las razones más frecuentes por las cuales se decide hacer un MBA son:

El puesto al que se aspira requiere un MBA: generalmente las grandes empresas lo exigen para determinadas posiciones; son cada vez más frecuentes los requerimientos de un grado de MBA para los puestos de gerencia en las más importantes empresas.

Quiere ampliar sus horizontes: en las escuelas de negocios confluyen estudiantes, profesores y ejecutivos de todo tipo de organizaciones, con amplia experiencia y conocimientos. Su presencia en tal entorno lo pondrá automáticamente en contacto con gente muy interesante e influyente. Esto puede beneficiar ampliamente su carrera, al presentarle la oportunidad de ampliar su red de contactos, lo que a su vez le permitirá conseguir mejores oportunidades laborales, e incluso de negocios. Se encuentra estancado en su posición: si cree que por razones de preparación no puede avanzar en su carrera (bien sea en la empresa en la que se trabaja actualmente o en otras), un MBA ciertamente puede ayudarlo. Cambio de carrera: si su trabajo actual es muy especializado y desea hacer un cambio drástico hacia otra especialidad, un MBA es quizás la mejor forma de lograrlo. En efecto, un alto porcentaje de estudiantes persigue un cambio (por ejemplo, de marketing a finanzas, o de tecnologías a marketing). A su vez, algunas de las razones por las cuales no se debería cursar un MBA incluyen:

Querer aprender más sobre finanzas, contabilidad, etcétera. Para esto es mucho más efectivo un curso corto o una pasantía en ese departamento específico. Querer ganar más dinero: ciertamente en general los incrementos en el ingreso después de un MBA son considerables. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para recuperar la inversión en un MBA se requiere entre 3.5 y 5 años. En conclusión, se debe realizar un extenso trabajo de investigación y autoevaluación antes de decidir hacer un MBA.

Si ya ha tomado la determinación de estudiar un MBA, lo primero que debe hacer es trabajar en seleccionar cuál es el programa más adecuado para sus intereses particulares.

Escoger los programas a los cuales postular no es tarea fácil. Si su búsqueda es global solo basta decir que en Estados Unidos existen más de 600, además de los programas que se ofrecen en Europa, Australia, Asia y Latinoamérica. Guiarse sólo por “los mejores en el ranking” tampoco es lo más fácil, ya que los cinco primeros programas de MBA en USA (que coinciden con los cinco mejores del mundo) reciben 20 mil postulaciones al año, de las cuales sólo se admite un 16%. Además, suelen ser los programas más costosos.

Entonces ¿por cuál decidirse? A continuación describimos diversos factores que es conveniente analizar a la hora de seleccionar un MBA. El peso que se le asigne a cada factor depende de los intereses personales, pero una suma de las calificaciones asignadas a cada factor dentro de cada programa debe permitirle identificar cuáles son los MBA más adecuados para usted.

Tiempo completo vs. Tiempo parcial

Los programas MBA de tiempo completo requieren dedicación exclusiva, Por el contrario, los programas MBA de tiempo parcial permiten trabajar mientras se estudia

El programa

Recuerde que uno de los principales activos al estudiar un MBA, es la red de alumnos y profesores que se establece y que facilitará los contactos laborales futuros.

La mejor información sobre un programa se obtiene hablando con personas que sepan del tema o que conozcan específicamente la universidad. Regularmente viajan a los países “tours” de promotores de MBA ofreciendo sus programas, es recomendable asistir a estos eventos y llevar preguntas concretas.

Métodos de estudio

Los MBA han establecido diferentes métodos de estudio, por lo cual es importante aclarar que tipo de técnicas se acomoda más a la personalidad de cada uno.

Los intereses particulares

Un factor muy importante es buscar coincidir los intereses particulares con las fortalezas de los programas. Las facilidades físicas que ofrece la universidad también proveen información útil.

El estilo de vida

En el mismo sentido, es importante evaluar si su estilo de vida se ajusta más a la vida urbana o rural, sobre todo si se cuenta con esposa e hijos.

El reconocimiento

Antigüedad y reconocimiento del programa son factores que pesan bastante a la hora de tomar una decisión a través de los diferentes ranking de MBAs que se publican, es posible darse una idea de cómo se encuentran evaluados algunos programas en relación con los otros.

La inversión

Los costos siempre serán un factor a considerar, pero no debe ser el único, ni generar rechazos inmediatos; el costo debe mirarse como el retorno sobre una inversión, analizado en cuanto al tiempo que tomará recuperar la inversión dado los ingresos adicionales que le generará obtener un MBA. Adicionalmente, existen varias formas de financiación en los diferentes países y en los mismos programas, en el sector financiero los estudiantes a MBA son considerados una inversión segura, dado el buen nivel de ingresos que reciben una vez se gradúen.

Fuente: elprisma.com

Consejos Para Elegir Y Estudiar Un Máster

La competitividad que encuentran los jóvenes cuando llegan al mercado laboral tras su paso por la universidad hace que muchos se decanten por matricularse en un máster para tener más posibilidades en una futura selección. El abanico de oferta de postgrados es cada vez más amplio y no solo los recién titulados deciden cursarlo. Ante el volumen de oferta, es necesario que el candidato tenga en cuenta aspectos como el prestigio de la escuela, el tipo de máster que le interesa o las salidas laborales reales. La gran inversión que requiere un máster exige aún más meditar la decisión.

¿Cuándo?
Los expertos destacan que los postgrados aportan una gran seguridad de cara al primer empleo de los recién titulados. Los profesionales se encuentran en el segundo perfil de alumnos que cursan un máster. Muchas escuelas de negocios tienen en su aulas a trabajadores con más de tres años de experiencia laboral y que conocen el funcionamiento de las empresa. Acuden al máster porque en su día a día detectaron la necesidad de ampliar su formación para progresar profesionalmente.

Se trata de trabajadores que vislumbran un futuro esperanzador en su carrera y quiere prepararse para asumirlo. Otro perfil es el del directivo que cree necesario renovar y ampliar su formación para desarrollar su función. También ha aumentado la oferta de estudios para directivos entre los centros de formación empresarial.

General o especializado
Es necesario diferenciar por ejemplo entre másters generalistas, donde el Máster en Dirección y Administración de Empresas (MBA) es el rey, y másters especializados en disciplinas, derecho, calidad ambiental, etc. En la última Feria Internacional de Estudios de Postgrado (FIEP), Rafael Rodríguez y Alberto Álvarez, directores de FIEP, destacaron que el perfil de los demandantes de postgrado es cada vez más heterogéneo debido a que el mercado laboral «obliga a una mayor especialización, factor clave para decidirse a cursar un máster».

Los que optan por un máster generalista, principalmente el MBA, buscan una visión completa de la empresa y abarcan todos los ámbitos que existen en la misma. Éste es el caso de África Chamorro, una joven que decidió matricularse en un MBA y que ahora ha puesto en marcha su propia empresa textil. Reconoce que su formación de postgrado le valió para tener una idea cercana y global de los problemas a los que se iba a enfrentar más tarde.

Los que eligen un máster especializado buscan profundizar en un área concreta o complementar sus estudios técnicos con un postgrados que combinen lo técnico y lo empresarial. José Antonio Calzadilla, ingeniero químico, coincide con sus compañeros de Ciencias Ambientales y de Biología en que el Máster en Calidad, Medio Ambiente y Seguridad de Itae. Considera que en este tipo de formación «n o se trata solo de estudiar sobre normas y leyes, sino de saber resolver entre las mejores opciones para la empresa».

Este alumno cree que el máster especializado es un aval para ganar en seguridad. La escuela de negocios Itae también refleja la evolución en la oferta educativa. Su Máster en Dirección y Administración de Empresas (MBA) inicia la décimo segunda edición y el de Calidad, Medio Ambiente y Seguridad (MCMAS) la quinta.

Presencial y ‘online’
El desarrollo de las nuevas tecnologías ha favorecido la aparición de estudios ‘online’, que compiten ahora en el mercado con los presenciales. Los profesores que defienden el sistema presencial argumentan que en el aula se canaliza el enriquecimiento de los alumnos a través de la experiencia y la aportación de los compañeros. El máster ‘online’ por el contrario se vende en muchos casos como un sistema que ayuda a organizar mejor al tiempo. Algo muy apreciado por profesionales y directivos, que se ven obligado a alternar sus estudios con el trabajo. También se ofrecen semipresenciales, que combinan ambas alternativas.

El prestigio de la escuela
Otra cuestión a tener en cuenta a la hora de matricularse en un máster es la Escuela. El prestigio de la misma puede servir para asegurar que realmente se invierte en una formación de calidad. Los diferentes ránkings que se publican de forma periódica pueden servir de guía.
El proceso de admisión y las bolsas de empleo son otros indicadores del prestigio de la escuela de negocios. En muchos ocasiones los alumnos consiguen una oferta laboral a partir de los contactos de la escuela o de las empresas donde realizan las prácticas. Éste es el caso de Marta Parra, que tras diplomarse en Turismo cursó el MBA de ITAE y ahora trabaja en la misma empresa en la que hizo las practicas. «La confianza y la visión de conjunto» son los dos aspectos que destaca Marta de su paso por el MBA.
Por último, también hay que tener en cuenta el claustro de profesores, los expertos recomiendan que la docencia la impartan también profesionales de la materia, así los alumnos reciben la visión práctica del módulo. A esta visión práctica también ayuda la metodología. La mayor parte de los postgrados, y sobre todo los MBA, utilizan el ‘método del caso’, donde se analiza la situación de una empresa en un momento concreto y se plantean una serie de decisiones. Este sistema permite que el alumno a tome decisiones de forma continua.

Financiación
El máster supone una inversión importante. La duración del mismo y la tipología determina el coste final. Por eso, casi todas las escuelas ofrecen financiación aplazada a sus alumnos. Otra posibilidad que tienen los interesados es dirigirse a las entidades financieras, muchas de ellas han diseñado en los últimos años productos financieros, ‘créditos máster’, que permiten a los estudiantes hacer frente al coste del máster en varios años.

Fuente: hoy.es

Significado Y Origen Del Concepto Emprendedor

Poco a poco, según se va difundiendo el concepto de emprendedor, son más y más las personas que me escriben preguntando sobre los orígenes de esta palabra, y la importancia de la actividad emprendedora como factor de desarrollo socio-económico.

Pues bien, vamos a arriesgarnos a simplificar el desarrollo de este concepto a fin de entender sus orígenes. Para comenzar, debemos estar claros de que la palabra emprendedor proviene del vocablo francés “entrepreneur”, y se podría traducir al español como pionero. En cuanto a su utilización como indicativo de personas especiales, hay dos posibles orígenes: algunas versiones indican que desde el siglo 16 se comenzó a llamar emprendedor a toda persona que, como Cristóbal Colón, se lanzaba a la aventura de viajar al nuevo mundo, sin ninguna certeza de lo que su viaje le deparaba, e incluso sin saber si lograría volver. Al respecto quiero decir que si este calificativo hubiese sido aplicado únicamente a aquellos aventureros, que nos sometieron cruelmente a punta de espada y religión; tengan por seguro que esta página no llevaría tal nombre.
Emprendedurismo y desarrollo económico
Hurgando aquí y allá, encontramos otra versión del origen de la palabra emprendedor, más acorde con el concepto que actualmente manejamos, la cual tiene una lógica y sustentación muy documentada. Esta versión histórica nos dice que el término emprendedor fue acuñado en la primera parte del siglo dieciocho, por el economista irlandés-francés Richard Cantillon, quien definió el término como “un agente económico que compra medios de producción a determinado precio, a fin de combinarlos y crear un nuevo producto”. Posteriormente, el también economista francés J.B. Say añadió a la definición de Cantillon que el emprendedor era también un líder que atraía a otras personas, con el objetivo de constituir organizaciones productivas.

Famosos economistas ingleses, como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, interpretaron el término como “Gerentes de negocios”. Sin embargo, posteriormente, ellos llegaron a la conclusión de que ser empresario no requería de habilidad extraordinaria alguna, y que habían subvalorado el significado que en francés tenía el concepto de emprendedor.

Esta afirmación era bastante radical, pues ahora sabemos perfectamente que para ser empresario se requiere de muchas habilidades. Sin embargo, en la actualidad también sabemos que se puede ser empresario sin necesariamente ser un emprendedor. El ejemplo más claro sería el de una persona que hereda una empresa, sin ella haber realizado acción emprendedora alguna para su desarrollo.

Pero volviendo a la historia económica, en 1890, Alfred Marshall, otro economista británico, reconoció formalmente en su libro, Tratado de Principios Económicos, la importancia de los emprendedores en los procesos productivos. Marshall consideraba que son cuatro los factores necesarios para la producción: tierra, trabajo, capital y organización. Según este teórico, el emprendedor es quien al organizar creativamente los otros tres factores, tierra, trabajo y capital, crea nuevos productos o bien mejora los planes de producción de los actuales. También añade que el emprendedor tiene un profundo conocimiento de la industria en que se desenvuelve, es un líder natural y posee la habilidad de prever los cambios futuros en la oferta y la demanda. También gusta de tomar acciones riesgosas, aún con total ausencia de información.

Coincidiendo con Stuart Mill, Alfred Marshall considera las habilidades asociadas con los emprendedores son tan grandes y numerosas, que muy pocas personas pueden mostrarlas en un alto grado. Marshall considera también que las habilidades para ser un emprendedor pueden ser adquiridas, algo que hasta ese momento nadie consideraba.

Marshall también afirma lo siguiente: “Todos los emprendedores poseen características similares, pero a la vez todos son diferentes y su éxito está en dependencia de las situaciones económicas en las cuales desarrollan sus esfuerzos. Esto último lo confirman casos publicados en esta página, como el de la familia Rizo, nicaragüenses, que han logrado un tremendo éxito en la industria láctea de California; éxito que nunca podrían alcanzar en un mercado tan pequeño como el de Nicaragua.

Según ha transcurrido el tiempo, otros economistas han quitado o aumentado atributos que a su criterio caracterizan a los emprendedores, sin ponerse de acuerdo en ello. Pero en lo que sí hay una gran coincidencia es en que los emprendedores son un elemento necesario para el crecimiento económico, y que son grandes tomadores de riesgos, cuando consideran que hay una buena oportunidad para obtener utilidades. Adicionalmente a los que enfatizan la toma de riesgos como principal característica de los emprendedores, hay otra corriente que destaca su carácter innovador.

El economista norteamericano Harvey Leibenstein, añade por su parte que la característica insoslayable de todo emprendedor es la de ser “llenador de vacíos”, en el sentido que tienen la habilidad de descubrir dónde está fallando el mercado para desarrollar nuevos bienes o procesos que el mercado demanda y no se le está supliendo. Es ahí donde los emprendedores conectan diferentes mercados, combinan diferentes elementos y generan productos innovadores que satisfacen demandas insuficientemente satisfechas.
Empresario innovador
El economista austriaco-norteamericano Joseph Schumpeter pone en un lugar central al emprendedor cuando habla del empresario innovador, que es quien al innovar en cualquiera de los aspectos empresariales, introduce nueva dinámica al desarrollo económico de la sociedad. Podríamos decir que a partir de Schumpeter el concepto de emprendedor toma mayor auge y aplicación.

Como podemos ver, es durante el desarrollo de la economía en sus diversos momentos que se llegó a construir un concepto, que en lo general define a los emprendedores como: tomadores de riesgos, coordinadores, organizadores, llenadores de vacíos, líderes, innovadores o imitadores creativos. Características que la mayoría de los teóricos modernos incorporan en sus definiciones de emprendedor.
Emprendedurismo o emprendimiento
Algo que también se me pregunta es lo referente a cuál es el término correcto, emprendedurismo o emprendimiento. Al respecto, vamos a dedicar las siguientes líneas aclaratorias.

En términos generales, toda persona de una u otra manera es una emprendedora, sin embargo hay personas más propensas a realizar actividades emprendedoras, de estas personas se dice que poseen cultura emprendedora.

Cuando existen muchas personas en una sociedad que tienen dicha “cultura”, estaríamos en presencia de una sociedad emprendedora.

Podemos hablar entonces de “emprendimiento” como la actividad iniciada por el “emprendedor” con objetivos y medios para llevarlos adelante.

Finalmente decimos “emprendedurismo” cuando hablamos de los estudios, las dinámicas sociales, las teorías, la herramienta, la política que tiene su foco en el emprendedor o en su actividad en general.

Fuente: elnuevodiario.com